Historia y Arqueologia Marítima
| BUQUES 1852-1899 | INDICE ARMADA |
TORPEDERA DE ALTA MAR "ROSALES" 1890
Cuadro de Silvestrini
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En 1890 se contrato la construccion de dos unidades gemelas, el "Espora" y el "Rosales" a un costo de 45.000 libras cada uno, con Laird Brothers de Birkenhead, Inglaterra, en el Astillero Cammel. Ambos fueron clasificados en distintas oportunidades como Torpedero de mar, cazatorpedero o torpedera de division. Son botados en Abril de 1890 y llegan en convoy a Argentina en Marzo de 1891. Nombre: "ROSALES" Tipo: Torpedera de alta mar Año de referencia: 1889 Datos del buque: Eslora: 64 m. Manga: 7,62 m. Puntal 4,96 m. Calado
medio:
2,79 m. Tonelaje: 520 Tn. HISTORIAL Firmado el 08 Jul 1889 el contrato con los astilleros Laird Bros., para la construcción de dos cazatorpederos por un monto total de libras 90.000, conforme a autorización dada por Acuerdo de Ministros del 02 Mar del mismo año, ellos fueron el Espora y el Rosales. Botado el Rosales el 07 May 1890, fue su madrina la hija del Ministro Argentino en Gran Bretaña, señorita Domínguez. Efectuadas las pruebas y tras haber dado en la milla medida la velocidad de 19,575 nudos, zarpó el 19 Feb 1891 de Liverpool, navegando en conserva con el Espora, con arribo a Buenos Aires el 04 Abr 1891, previas escalas en Weskport, Milford, Madeira, San Vicente y Bahía. Las recaladas en Weskport y Milford se debieron a averías en el Rosales, que demoraron al convoy en ese puerto 14 días; luego un fuerte temporal en Santa Catalina separó a los buques durante 60 horas, debiendo entrar a Montevideo a reparar averías en la arboladura. Durante 1891 se ejercitó en aguas de) Río de la Plata con la Escuadrilla de Torpederos a la que fuera asignado. Al estallar en Nov 1891 la revolución brasileña en el Estado de Río Grande do Sul, fue enviado a la zona para proteger los intereses y vidas de los ciudadanos argentinos allí residentes. Al salir de la Dársena Sur de Buenos Aires, tuvo una colisión con el mercante inglés Spencer que le produjeron averías en el casco (hundimiento de tres chapas en el costado de babor), labrándose un sumario en que actuó como perito el Cap de Fgta Atilio S. Barilari. No obstante el accidente siguió viaje al Brasil, en comisión que duró tres meses y lo llevó hasta Río de Janeiro. A su regreso el 02 Feb 1892 se integró a la Escuadra en Evoluciones.
Motor a vapor de la torpedera Rosales, en el Museo Naval de Tigre Dispuesto el envío de una División Naval a España para los festejos del IV Centenario del Descubrimiento de América, se dispuso constituir la misma con el acorazado Alte. Brown, el crucero 25 de Mayo y el torpedero Rosales, que tras un rápido alistamiento zarparon el 06 jul 1892 bajo el comando superior del Contraalmirante Daniel de Solier. El 08 Jul la navegación se vio alterada por un fuerte temporal que separó a los integrantes del convoy. Al día siguiente el Rosales se encontró en situación crítica, pues por filtraciones en el casco debieron apagarse los fuegos en calderas y el buque dejó de responder al timón. Previo consejo de oficiales se dispuso abandonar la nave, utilizándose para ello las embarcaciones menores y balsas construidas al efecto. Tras ello, en la noche del 09 al 10 Jul 1892 se hundió el Rosales a 200 millas al SE de Cabo Polonio. El naufragio dejó un saldo de 50 vidas perdidas, pues sólo una embarcación llegó a la costa uruguaya. El alférez Giralt y el maquinista Silvany figuraron entre los desaparecidos, siendo el resto suboficiales y marineros. Las intensas tareas de búsqueda y salvamento realizadas por el Espora y embarcaciones uruguayas mercantes enviadas a la zona del siniestro no dieron resultado alguno. En 1893 se recuperó la artillería del buque náufrago, siendo traída a Buenos Aires en el transporte Ushuaia y entregada al Museo Histórico. El manejo político del accidente y del sumario posterior, dio lugar a una leyenda negra que la justicia militar y la opinión pública sana desbarataron, no obstante lo cual, en algunos momentos críticos de nuestra historia, se revive la misma en provecho de las ideologías de turno. La verdad histórica tiene suficiente documentación en que apoyarse y los autores hacen suya aquí una frase del historiador Ismael Busich Escobar: "Los arrieros no pierden buques..." Debido a su perdida, se organiza mas tarde en Buenos Aires una colecta publica para su reemplazo, en honor a las victimas. Con esta se compra mas tarde el crucero liviano "Patria". Fuentes documentales:
Diarios "La Nación" y "La Prensa" de la época. OO. GC,
OO. DD. y Memoria de Guerra y Marina: años 1890/93. Información
complementaria: Es el primer buque de la Armada que lleva este nombre,
en recuerdo del héroe naval argentino D. Leonardo Rosales. Bibliografía
especial: "La novela del mar". Almirante Beascoechea, Mariano. |