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Estimados
amigos tomando la posta de los relatos, empiezo por recordar mi
primer viaje al Norte de Europa en el "Rio Corrientes", les
ruego que sepan disculpar mis "dotes literarias", que trataré de
corregir en sucesivos relatos.-
Hoy se cumplen
47 años de aquel hermoso y significativo viaje que marcó para
siempre mi amor por los buques y el mar, y confirmó con toda su
fuerza mi ya tomada decisión de ingresar años más tarde en la
Escuela de Nautica (cuerpo de Cubierta), para cumplir mis
sueños.-
Fué un viernes
4 de Diciembre de 1964 cuando partimos a las 20 hs.- desde
Darsena C, con el buque totalmente cargado, rumbo a Londres
(1ra. escala), yo iba de Familiar Acompañante de mi padre (en
ese momento 1º Oficial), lo hacía asi mismo como pasajero del
camarote 4, junto a once pasajeros más que completaban el cupo
del buque.Si bien yo disponía de mi propio camarote, pernoctaba
en el de mi viejo (por razones de seguridad y edad) yo contaba
en ese momento con solo 11 años, los almuerzos los realizaba en
el comedor de Oficiales y las cenas las hacía en el comedor de
Pasaje, donde tenía mi propia mesa siempre preparada, las
comidas eran variadas y de muy buena calidad, por supuesto yo ya
las conocía de todos mis años anteriores de andar por arriba los
buques cuando iba a bordo, o a hacer la guardia con mi papá, no
obstante corría con ventaja porque era el niño mimado del buque
y nuestro querido Capitán Holtz que me conocía desde chico e
inclusive me tuvo en brazos de bebe, me quería muchísimo y por
orden de él si algún menú no era de mi agrado se me preparaba la
comida que más me apeteciera , aunque en verdad me abstenía de
hacer uso de esa facultad porque conociendo el caracter de mi
viejo, si lo hacía este ME PASABA POR LA QUILLA SIN
MIRAMIENTOS, de todas maneras durante la navegación solia ir a
la Cocina a las 10 de la mañana donde el gallego Vargas (1ºcocinero)
u Olmos (Jefe de Cocina) me esperaban con un delicioso sandwich
de churrasco y un vasito de jerez.-
Como dije el
buque salió de Baires a las 20.00hs, y enfiló por el canal, pero
como estabamos muy cargados, a las 21.00 hs. quedamos varados en
el mismo y el barco se recostó sobre su banda de babor, todavía
recuerdo que teníamos los remolcadores y tuvo que venir otro
remolcador más, a proa para zafar de la varadura que fue en el
Km 7 lo cual pudo efectuarse a las 23.30 hs con la pleamar, los
remolcadores fueron el "Vencedor" a proa y el "Vengador" a popa
de la F. Fluvial, el que vino de refuerzo no lo recuerdo.

Luego de este
episodio,seguimos la navegación sin inconvenientes, hasta
que por la mañana avistamos el Faro del Cerro de Montevideo,
enfilando ya a la Isla de Lobos y el Atlántico.-
Mis días en el
buque transcurrián levantandome a las 06.00 hs para desayunar,
luego tenía dos horas de estudio, donde mi viejo (de profesor)
me hacia calcar el mapa de Europa para retener en la memoria su
contorno y ubicación de los paises que ibamos a tocar y estudiar
geografía e historia con todo lo que podía llegar a conocer
(como Museo Britanico, asirios, caldeos, persas, etc, Museo de
Ciencias Naturales de Londres, Museo de Guerra, Torre de
Londres, Palacio de Buckingam, historia de reyes, Abadía de
Westminster, etc, etc,) , tipo 10.00 hs subía al puente para ir
conociendo el arte de navegar, más tarde podía ir un rato a la
pileta y luego a almorzar (al fin), despues nuevamente una hora
de estudio, a la pileta otro ratito, tomar la merienda y al
puente nuevamente para aprender y observar la navegación, hasta
la noche en que cenabamos en pasaje junto a la plana mayor del
buque, y luego a cubrir la guardia de 0 a 04 hs en el puente,
con identificación de estrellas, posición y derrota, el resto de
los oficiales también hacían las veces de profesor, como verán
el Rio Corrientes se transformó en " buque-escuela" muchos años
antes de lo que fue afectado para la Escuela de Naútica .
A la altura de
Santos comenzó un "pesto" con mar gruesa que nos acompaño varios
días, hasta llegar a Canarias, recuerdo con toda claridad como
nos movíamos, el buque rolaba a una y otra banda y cabeceaba
metiendo la proa en medio de la olas, al pasaje apenas se los
veía, hubo noches que ponia los sillones contra la cama para no
caerme al piso mientras dormia, asi pasamos Cabo Verde y
llegamos a Canarias donde terminnó la "coctelera" y seguimos al
Canal de la Mancha arribando a Londres el 23/12 por la mañana.
En este primer puerto, a tierra con algun Ofcial de franco que
me hiciera de guía turístico para conocer la Ciudad y sus
encantos, al otro día 24 de Diciembre NOCHEBUENA , fue toda una
experiencia imborrable para mí, porque era mi primer Navidad
lejos de los brazos y besos de mi madre, de mis abuelos, tios,
primos etc, cuando eran las 12.00 de la noche mi padre en el
comedor de Pasaje pronunció unas emotivas palabras por tan
especial fecha, agradeciendo a su vez a Elma que me había dado
la oportunidad de efectuar el viaje y recuerdo con toda claridad
que hizo votos para que el Pabellon Nacional jamás fuera
arriado de los buques de la Marina Mercante, fue esta una
premonición????
Les puedo
asegurar que el sentimiento de Patria que sentí en ese momento
fue indescriptible, el mismo se repitió en la entrada a Hamburgo
(de madrugada) cuando la Ciudad como era costumbre nos saludó
dando la bienvenida en español y se escucharon los acordes del
Himno Nacional Argentino mientras el buque avanzaba despacio en
busca de los duques de alba . En Londres estuvimos 18 días,
luego seguimos a Rotterdam, Bremen, Hamburgo, Bremerhaven,
Amsterdam, y Amberes de donde emprendimos el regreso a Baires
sin escalas, arribando los primeros días de Febrero de 1965 a la
querida Darsena "C".
Recuerdo el
ánimo y entusiasmo de la tripulación al ver nuevamente el Cerro
de Montevideo, el buque lentamente tomó el práctico para encarar
el Canal de Acceso y fue dejando por la banda de estribor el
Faro y el Cerro, y cuando se pasa por estribor el Faro y el
Cerro significa que el hogar y los seres queridos ya estan muy
cerca, sólo resta esperar unas horas más para el tan ansiado
reencuentro.-
Con este viaje
aprendí muchísimas cosas, pero lo más importante el respeto por
nuestro País y su Bandera, el respeto entre todos los hombres de
mar sin distinción alguna de categorías, grados, o escalafón y
el compañerismo y fraternidad entre los tripulantes del querido
"Rio Corrientes", no quiero terminar este relato sin dedicar una
mención muy especial y mi más sincero y profundo agradecimiento
a toda la marinería y personal de Maestranza que siempre
estuvieron prestos y solicitos para acompañarme en todo momento
tanto en los distintos puertos como durante la navegación,
cuidándome e inculcándome sus conocimientos como a un verdadero
hijo, a ellos y a esa estirpe de viejos lobos de mar que fueron
los "gallegos" mi eterna gratitud.- |