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En la actual ciudad
santafesina de Reconquista funcionó, desde 1748 hasta su expulsión del Río de la
Plata en 1767, una misión jesuita. Luego fue decayendo de mano en mano de otras
órdenes hasta su desaparición en 1818. En 1872 el general Manuel Obligado
"reconquistó" (de allí el nombre de la ciudad) esta zona al desplazar la
frontera de defensa contra los indios. Diecisiete años más tarde una empresa
francesa construyó un puerto a quince kilómetros. Mientras que no lloviera o no
hubiese inundaciones, no había problemas en llevar y traer los productos que
salían por la única vía posible para conectarse con el resto del país: el río
Paraná. Entonces, un grupo de visionarios comenzó a soñar en un camino de hierro
que solucionase este problema.
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Construcción de uno de los puentes |
Inauguración de la toma de agua y el tanque. |
Por durmientes
Existe muy poca
información del ferrocarril que circulaba entre Reconquista y su puerto. Se
conoce que, especialmente entre los europeos que la fueron poblando, creció la
idea de convertirla en un polo de desarrollo con un activo movimiento económico
generado por emprendimientos productivos y comerciales.
Las comunicaciones
hacia el norte y el sur parecían solucionadas cuando el Ferrocarril Santa Fe
pasó con sus vías por Reconquista. Sin embargo, con su interés puesto en el
puerto de la capital provincial esta empresa no se preocupó por un acceso al
puerto local.
Entonces, en 1910, por
iniciativa de la Compañía Ferroviaria Central Sudamericana, se proyectó e
inició el trazado de una línea férrea que uniría Reconquista con Formosa con un
ramal hacia el puerto de la primera terminal.
El advenimiento de la
Primera Guerra Mundial, en 1914, precipitó la caída de la compañía, de capitales
belgas.
La Fomento del
Norte
El proyecto parecía
diluirse, pero un grupo de empresas ganaderas y acopiadores de la ciudad (Juan
Lanteri, Pedro Lanteri, Froilán Diez e Hijos) decidieron encargarse del tramo
Reconquista-Puerto Reconquista. Adquirieron las tierras que fueron de la empresa
belga y continuaron los trabajos suspendidos.
El ramal, de trocha
métrica, se iniciaba en el cruce del inicio de la calle Patricio Diez y las vías
del Ferrocarril Santa Fe. A no más de cincuenta metros, se producía el primer
corte. De allí que el barrio que empieza en esta zona aún conserva el nombre de
"La Cortada" .
El 30 de junio de
1913, reunidos en asamblea, estos empresarios de Reconquista deciden crear la
sociedad anónima Tranway Rural Reconquista, nombre que luego cambiarían
por Sociedad de Fomento del Norte, siendo su primer presidente
Froilán Diez.
Según me informó Jorge
Waddell, en 1924 el Gobierno Nacional le alquiló a la Sociedad de Fomento del
Norte de Reconquista dos locomotoras que llevaban los números 207 y 59 (la
primera sería una 0-6-0 Orenstein & Koppel de 1910 comprada por los FC del
Estado a un obrajero de Santiago del Estero; la 207, una 4-4-0, Fives Lille de
1890 del viejo ferrocarril San Cristóbal a Tucumán, que serían las dos de las
fotos, un coche mixto y varios vagones de carga. También le traspasó vías de 17
kg/m (supongo que de las compradas para los ferrocarriles patagónicos).
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La misma locomotora de la
foto de abajo Der. No sabemos porque las ramas. |
El
maquinista más alto es Rodolfo Pérez y, la locomotora es una 0-6-0
Orenstein & Koppel de 1910 comprada por los FC del Estado a un obrajero
de Santiago del Estero |
En 1927/8 los pioneros
lograron ver concretado su objetivo: una locomotora a vapor efectuaba el
recorrido hasta dos veces por día. La economía local se vio favorecida por el
emprendimiento: desde y hacia el puerto se enviaban cítricos, algodón, cereales,
etc.
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Primer
galpón, con vías, un vagón y operarios. Año 1934 |
Otra del
galpón, pero un poco más moderna |
A fines de 1943, y por
razones que no se conocen fehacientemente, el servicio desapareció, quedando en
pie aún hoy parte del terraplén y algunos puentes.
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Quizas un viaje inaugural |
Francisco
Gallego, fotógrafo de Rosario, registró la inauguración del servicio. La
locomotora, embandera para la ocasión. |
Agradecemos a
Francisco y Daniel Buyatti, y Silvina Bonastre. |