Buceando un poco en la Historia, relataremos hoy dos incursiones de las
tantas que fueron llevadas a cabo por las fuerzas al mando del almirante
Guillermo Brown, ejemplo de lo difícil que podían resultar los golpes de
mano y las incursiones destinadas a desgastar a un enemigo muy superior
en número, y en recursos materiales.
El 10 de diciembre de 1825 el Imperio del Brasil declaraba la guerra a
las Provincias Unidas del Río de la Plata, como consecuencia de haber
aceptado éstas la declaración de integración, como un territorio más de
la Banda Oriental, decisión adoptada por la Asamblea de La Florida en su
sesión del 25 de agosto, bajo la presidencia del diputado Juan Fco. De
la Robla. La Asamblea nombró a su vez a Juan Antonio Lavalleja
Gobernador y Capitán General, y declaró que la Provincia Oriental del
Río de la Plata quedaba "...unida á las demás de este nombre en el
territorio de Sud America, por ser libre y espontánea voluntad de los
pueblos que la componen,..."
1. Por su
parte, el Congreso argentino dictaba el 25 de octubre la ley que
aceptaba dicha reincorporación, disponiendo que el Poder Ejecutivo
nacional proveyera a su defensa y seguridad, y "...el 4 de noviembre el
ministro de relaciones exteriores se dirigía a la cancillería imperial
notificándole lo resuelto y la decisión de nuestro gobierno de llenar
tan sagrado compromiso por cuantos medios tuviera a su alcance y que si
era necesario emplearía la violencia para apresurar la completa
liberación del territorio oriental del dominio de las armas imperiales"
2. Como
consecuencia de lo expuesto, el emperador del Brasil Pedro II declaraba
la guerra a las Provincias Unidas, y apenas 12 días después el
vicealmirante Rodrigo José Ferreira de Lobo inauguraba el bloqueo a la
ciudad de Buenos Aires, dando a los buques neutrales un plazo de 14 días
para abandonar el fondeadero. Es en éste contexto que se emprendió la
tarea de organizar un ejército, en base al de Observación que se
encontraba concentrado en la frontera con la Banda Oriental, y al mismo
tiempo una escuadra que fuese capaz de dar pelea a la poderosa flota
brasileña.
La Escuadra Nacional
Si bien se gestionó la compra de 3 buques en Chile, solo llegó al país
para cumplir servicios útiles la corbeta "Chacabuco", la que se agregó a
la Escuadra cuyo comando se dio al almirante D. Guillermo Brown.
Cabe acotar que la Comandancia General de Marina era desempeñada por el
coronel mayor D. José Matías Zapiola, quien contaba con D. Benito Goyena
como Comisario de Marina, siendo estos dos hombres los responsables de
haber puesto en pie de guerra esa escuadra mínima pero respetable,
ordenando la construcción de 11 lanchas cañoneras y la reparación de las
tres únicas embarcaciones que poseía la marina. "Finalmente, la escuadra
quedó compuesta por la fragata "25 de Mayo", corbeta "Chacabuco", barca
"Congreso Nacional", los bergantines "Independencia" y "República
Argentina", sumaca "Uruguay", goletas "Guanaco", "La Pepa", "Río de la
Plata" (o "Río"), "Sarandi", "Unión" y "Maldonado" (ex "Leal Paulistana")
cañoneras 1 a 13 inclusive y lanchones de guerra Nº1 al Nº8" 3. En
apariencia esta modesta fuerza poco podía hacer contra la poderosa
escuadra brasileña, que sí podía poner en el Río de la Plata una masa de
50 buques varios de los cuales eran "de la línea". 4 La única ventaja
que poseían las Provincias Unidas era la poca profundidad del río, sus
engañosos y traicioneros bancos y la falta de fondeaderos abrigados.
Esto hacía difícil la utilización por parte de los brasileños de sus
mejores unidades, en beneficio de los republicanos.
La Acción
Luego del combate de Punta Colares (enero de 1826) que dejó como
principal resultado un sumario solicitado por el almirante Brown a
varios jefes en razón de la negación a entrar en combate de éstos y
dejándolo sólo frente al enemigo, inició éste su campaña contra la
Colonia del Sacramento. Se hizo presente frente a la misma el 26 de
febrero con la "25 de Mayo" como buque insignia, acompañada del "Grl.
Belgrano", el "Grl. Balcarce" y la "Sarandi". Luego de intimar la
rendición, recibió por respuesta del comandante enemigo la siguiente:
"El Brigadier de los ejércitos Nacionales e Imperiales y Gobernador de
esta plaza, responde en su nombre y en el de toda la guarnición que
tiene la honra de mandar a la intimación del señor General en Jefe de la
Escuadra de la República Argentina, que la suerte de las armas es la que
decide la suerte de las plazas. Saluda al señor General en jefe con toda
consideración. Manuel Jorje Rodrigues". 5
Comenzó entonces un violento combate en el que vararon la "Sarandi" y el
"Belgrano", habiendo sido muertos el comandante del "Balcarce", sargento
mayor de marina Bartolomé Cerretti. Luego de obtener a una nueva
intimación de rendición una respuesta similar a la del día 26, Brown
planeó entonces una acción típica de la época, un golpe de mano nocturno
para el 1 de marzo.6
Habiéndose percatado la Comandancia de Marina del combate que se llevaba
a cabo, despachó la goleta hospital "Pepa", junto a las cañoneras Nos.
1, 4, 6, 7, 8 y 12, bajo el comando respectivo de Julio Fonrouge, Carlos
Robinson, Jaime Kearnie, Juan Francisco Seguí, José Monti y Antonio
Richiteli. El refuerzo de dichas cañoneras le permitió al almirante
esbozar un audaz plan, que consistía en incendiar o capturar los buques
enemigos fondeados al abrigo de la Colonia, especialmente el bergantín
"Real Pedro". Dice al respecto Carranza: "En seguida se dividió esa
gente, en la que estaban representados todos los barcos de la insignia,
en trozos de abordaje, señalándole distintivo y santo, mientras que a
los oficiales se les explicaba individualmente el plan de ataque, según
el cual debían gobernar dos de aquéllas, sobre cada barco brasileño, con
el propósito de sacarlo a flote o quemarlo, caso de ofrecer
dificultades, distribuyéndose al efecto fajinas incendiarias, y camisas
y frascos de fuego. Fijada la noche de ese último día para llevar el
asalto, luego que llegó el instante decisivo, mandó distribuir el
general una ración de grog a los atacantes, y con palabras de aliento
les recomendó disciplina y humanidad." 7
Además de las defensa de la propia fortaleza, al amparo de aquella se
encontraban fondeadas el mismo bergantín "Real Pedro", de 16 cañones; un
patacho y dos escunas. Habiendo envuelto los toletes de los remos en
trapos para no ser oídos, se pusieron en marcha las 6 cañoneras
argentinas desde las cercanías de la "25 de Mayo", divididas en dos
grupos mandados por Rosales (embarcado en la Nº 1) y Espora (en la Nº
12) los de babor y estribor respectivamente, estando al mando de toda la
fuerza éste último. Eran las diez y media de la noche. A eso de las 12,
se inició el fuego desde la fortaleza, alertando a su vez a toda la
escuadra enemiga. Con muy mala suerte, el viento hizo derivar a 4 de las
lanchas sobre las murallas, donde recibían el fuego de las baterías y la
metralla del "Tambor" y el "Carmen", fondeados a poca distancia, más la
fusilería del 11 de Cazadores.
Notables muestras de coraje pueden relatarse sobre aquella noche: "El
intrépido teniente Robinson, de la núm. 4, de los héroes de 1814 en el
Hércules, (sic) envuelto en ese círculo de fuego y de humo, sirve como
sus demás compañeros de infortunio, de blanco seguro a la artillería
enemiga, que se les enfila con raro acierto. Pero él, fiero y enérgico
como la fatalidad, agitando su espada, sin gorra, con el cabello
desaliñado y el uniforme salpicado en sangre, con una mano aplicaba la
mecha al cañón vengador, en tanto que con la otra atendía a la salvación
de la nave confiada a su coraje, cuando un casco de metralla le destroza
la pierna! Cae su cuerpo, mas no se entibia su denuedo; y con el gesto,
con la acción y la palabra sigue animando a los suyos hasta que una
segunda bala corta aquella existencia llamada a brillante destino!" 8
Para esta altura, las cañoneras se encontraban cubiertas de muertos y
heridos. Imagine el lector el estar parado soportando una lluvia de
balas; a merced de un enemigo superior, viendo caer terriblemente
heridos a los propios compañeros, y esperando la esquirla o el proyectil
que lo mutilará de por vida, o imaginando las terribles heridas
producidas por las astillas de madera producto de los impactos del
cañón... o de la metralla disparada a quemarropa.
Mientras sucedía esto, el "Real Pedro" comenzaba a arder como una pira
porque no habiendo podido tomarlo los incursores, estos, luego de vencer
un intento de resistencia de sus ocupantes que se convirtió, instantes
después, en una declarada fuga "...trataron, aunque infructuosamente, de
librarlo de sus amarras y hacerlo flotar. Del Real Pedro sólo flotaba su
popa y varias cadenas mantenían amarrado el barco con el muelle y por
ambas bandas." 9 Siendo imposible apresarlo, se deciden por prenderle
fuego y, luego se dirigieron en apoyo de los que se encontraban varados,
a prácticamente un tiro de pistola del muelle. Tan sólo la cañonera Nº 8
pudo ser recuperada, luego de pasársele remolque y haber realizado esta
maniobra bajo el intenso cañoneo enemigo. La retirada fue emprendida,
quedando bajo las murallas las Nos. 4, 6 y 7, y "Una pila de CUARENTA Y
DOS (sic) cadáveres informes, (...) .todos horriblemente desfigurados
por los tarros de metralla o la palanqueta, (...) flotan confundidos con
la resaca en torno de aquellos despojos sublimes, mientras que doblada
cantidad de heridos, mutilados de la manera más cruel, ateridos por el
relente de la noche o devorados por la fiebre, angustiaban el alma con
sus lamentos." 10 En cuanto a las cifras de las bajas, "La jornada había
costado a las dotaciones de la escuadra más de 125 muertos y heridos,
además de alrededor de 80 prisioneros que lograron ganar a nado la
costa. Los brasileños perdieron, asimismo, según noticias de origen
argentino, cerca de 130 hombres, lo que indica que el ataque, aunque
desfavorable en sus resultados, había sido encarnizado y sangriento.
Entre los oficiales muertos estaban: Robinson, comandante de la cañonera
número 4 y los segundos Curry y Cavaría de la 4 y 6. Gravemente heridos:
Kearnie, comandante de la número 6; Turner, segundo de la número 7 y
herido el propio Rosales de la 1." 11
El Abordaje de la Emperatriz
Hacia el mes de abril se encontraba la escuadra republicana en demanda
del puerto de Montevideo, con el fin de realizar un nuevo ataque furtivo
procurando mejor suerte. El día 26 de abril llamó Brown a reunión de los
comandantes en la capitana, a fin de deliberar; eran éstos: Tomás Espora
de la "25 de Mayo", Juan King de la "Congreso", Guillermo Bathurst del
"Independencia", Guillermo Clark de la "República", Nicolás Jorge del
"Balcarce", José M. Pinedo de la "Sarandi" y Leonardo Rosales del "Río".
"Instalados que fueron en la cámara de la capitana, tomando la palabra,
manifestó el almirante: Que supuesto no se tenían noticias de los
bloqueadores, a los que daba por Maldonado, era de opinión se tentara un
nuevo golpe de mano sobre Montevideo, con el fin de apresar a la fragata
Nictheroy, surta en sus aguas, cual se comprobó en el serio
reconocimiento del 11 de ese mes, operación que compensaría con
ventajas, las fatigas y azares del crucero. Aceptado en general dicho
temperamento, se despidió Brown de sus subalternos, luego de apurar con
ellos, por el acierto de la empresa concertada, una copa de madeira, su
vino favorito, dando previamente un viva a la patria." 12
Se organizaron entonces los trozos de abordaje, y se estableció el santo
y seña, que sería "Santa María". Habiéndose aproximado los buques al
fondeadero, poco antes de las 12 de la noche se dio el siguiente
diálogo: preguntó Brown al pasar junto a la popa de una gran fragata:
What vessel is that? (Qué buque es ése?), y obtuvo como respuesta: That
is nothing to you? (Qué le importa?) Es de imaginar la tensión del
momento, los buques pasando silenciosamente, los hombres ocultos para no
ser vistos, preservando las mechas humeantes que despedían un
fantasmagórico fulgor, todos apretando las empuñaduras de sus espadas,
los rostros adustos, tratando de discernir en la oscuridad a los
enemigos. "Eran las doce de la noche cuando esto sucedía, y cantó un
gallo, mientras ladraba un perro, trepado en las cacholas de la fragata
desconocida, sorprendido quizá (nos refería el coronel Toll en 1863),
por el murmullo o el eco de las voces que repercutían en el silencio,
indicios que hicieron exclamar a Espora, paseándose en tren de pelea y
con esa agitación nerviosa que le era congénita en tales casos: "Juro
que esta fragata es brasileña, porque ningún buque inglés consiente
perros ni gallos a su bordo, ni que sus centinelas omitan dar el grito
de alarma al que se acerque". El almirante, un tanto convencido por la
actitud vehemente de su capitán de bandera, interroga de nuevo, y ya no
obtuvo respuesta. La 25 de Mayo, prolongando por babor la doble cintura
de cañones de su rival, rebasa su proa, vira resueltamente a estribor y
atravesándose por una de sus aletas, dispara sobre ella su andanada,
rompiendo a la vez un fuego nutrido de mosquetería." 13
Es así que se inició el combate, a pesar de que en el buque enemigo se
había conseguido dar la silenciosa alerta unos minutos antes y hacer el
zafarrancho. Se trataba de la fragata brasileña "Emperatriz", de 52
cañones y 400 hombres de dotación. La indiscutible capacidad de nuestro
almirante mantuvo a la "25 de Mayo" por la aleta de babor y la de
estribor, es decir, en los sectores de popa, de manera que el enemigo no
pudiese abrir fuego con toda la artillería de su banda, disparándole a
su vez sobre el espejo de popa, parte más débil de todos los buques de
la época a razón de sus cristaleras (presentes en ésa ubicación y que
estaban destinadas a la comodidad del comandante y oficiales). Mientras
tanto, el "Independencia" de Bathurst cañoneaba por proa. El destino
impidió a Brown abordar la "Emperatriz", puesto que el "Independencia"
se interpuso en el instante en que iba a apoyar el bauprés sobre la
banda del enemigo. Sobre el combés de su buque, moría heroicamente el
comandante del buque brasileño, el capitán de fragata Luis Barroso
Pereira...; la pronta reacción del buque enemigo habla bien de la
preparación que esa dotación tenía... El combate finalizó con la señal
de retirada hecha por Brown, puesto que la escuadra enemiga, ya
alertada, se aprestaba a contrarrestar el ataque, el que por otra parte
había perdido ya toda posibilidad de obtener un éxito.
Fueron estas acciones navales, más allá de sus resultados, de aquellas
que se condensan en "...dramas solemnes y horribles, que tienen por
teatro la inclemencia y la soledad desconsoladora de los elementos, en
que los testigos son actores sobre un piso que vacila o víctimas no
pocas veces de heridas tan atroces e incomparables, que se dirían
abiertas con armas de gigantes, y de que el choque de dos regimientos
que se entreveran a la bayoneta, es apenas una imagen, [y] lleva el
nombre de abordaje entre los marinos...!"
1 Anjel Justiniano Carranza, "Campañas Navales de la República
Argentina", Talleres de Guillermo Kraft Ltda., Buenos Aires, 2º edición,
1962; volumen IV, anexo documental, página 146.
2 Ídem, volumen II, tomo IV, página 248.
3 Arguindeguy, Pablo E. CL, y Rodríguez, Horacio CL; "Buques de la
Armada Argentina 1810-1852 sus comandos y operaciones", Buenos Aires,
Instituto Nacional Browniano, 1999, página 421.-
4 Se denomina buque "de la línea" al navío de guerra por excelencia, de
64 cañones o más; que sólo estaba al alcance de las pocas potencias
navales de la época. Su nombre proviene de la línea de batalla que
formaban las flotas al enfrentarse, se desprende que los buques en
condiciones de actuar en ésta línea eran los más capaces y poderosos de
una flota.
5 Carranza, Anjel J.; op. cit., página 280.
6 Este tipo de acciones eran las más habituales, especialmente dentro de
la Armada Real. "... las grandes batallas marítimas constituyeron
solamente una pequeña parte en el servicio de la marina; la gran mayoría
de los combates más encarnizados tuvieron lugar en acciones más
pequeñas, a menudo entre buques individuales, en "acciones de bote" y
desembarcos, en los que las tripulaciones de los navíos de la Marina
Real, atacaban buques franceses en puerto y en las instalaciones de la
costa" (Haythornthaite, Philip; "Nelson's Navy", Armys and Battles,
Osprey Military, Londres, 1993; página 4). Según A. J. Carranza, se
convenían en este tipo de acciones las señales de inteligencia, y se
distribuía al personal de los trozos machetes, hachas, arpeos, granadas,
se les ordenaba ponerse una camiseta blanca sobre el uniforme para poder
distinguirse en la oscuridad. Acompañaban a los incursores herreros para
cortar los cables de cadena, carpinteros que clavaran las escotillas,
gavieros que largasen el paño, timoneles, etc.-
7 Carranza, A., op. cit., pág. 283.
8 Ídem, página 284.
9 Ratto, Héctor R.; "Historia del Almirante Brown"; Instituto de
Publicaciones Navales, Buenos Aires, 2000, pág. 162.
10 Carranza, A. J.; op. cit., pág. 285.
11 Ratto, Héctor R.; op. cit., pág. 163.
12 Carranza, A. J.; op. cit., pág. 298.
13 Ídem ant., pág. 300.
14 Íbidem, pág. 297.
Este trabajo nos fue
enviado por un colaborador que no conoce al autor. Dado lo bueno del
articulo lo hemos reproducido sin tener un permiso del autor, el cual
desconocemos y agradeceriamos, si alguien lo conoce, nos lo indique.
Gracias. Carlos Mey
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